Implante coclear para personas sordas: gratuito en Cuba, 30.000 en España

Por Iris de Armas Padrino

El Programa Cubano de Implante Coclear ha beneficiado a 300 personas de todo el país, de ellas el 86,1 por ciento son niños, anunció en esta capital el doctor Antonio Paz, coordinador del grupo nacional de esa especialidad.

En exclusiva a la AIN, el también Presidente de la Sociedad Cubana de Otorrinolaringología (ORL) y Cirugía de Cabeza y Cuello, explicó que del total de los operados mediante este novedoso proceder, 30 son personas sordociegas.

Aclara el especialista que el implante coclear está diseñado para reemplazar la función del oído interno, es decir convertir señales acústicas del medio ambiente en pulsos eléctricos que estimulan en forma directa al nervio auditivo.

Este tipo de neuroprótesis sonora permite que niños con sorderas profundas de origen coclear desarrollen lenguaje oral y que adultos con sorderas pos lingual recuperen su audición.

Recordó Paz, pionero en la nación antillana en la cirugía de implante coclear, que estas intervenciones comenzaron en Cuba en diciembre de 1997, aunque previamente se había realizado un implante en 1987 de forma aislada.

Fue en 1998 cuando se decidió intervenir los primeros 21 pacientes en el habanero hospital Hermanos Ameijeiras, manifestó el galeno.

Desde 2001 hasta 2003 en Cuba se realizó el estudio psicosocial de las personas con discapacidad y clínico genético para detectar el retraso mental, el cual evidenció que en ese momento existían 23 mil 620 personas con discapacidad auditiva con una tasa de 2,1 por mil habitantes, subrayó.

Con estos antecedentes el Comandante en Jefe Fidel Castro, con su visión y proyección al futuro, visitó la Escuela de Sordos-Ciegos de Ciudad Libertad, y se decidió el comienzo definitivo del Programa Cubano de Implantes Cocleares a partir de 2005.

Este fue uno de los programas de la Revolución, con el propósito de mejorar la calidad de vida de esos pacientes y que cuenten con un apoyo efectivo para su desarrollo individual y social, acotó.

De los casos implantados hasta la fecha, el 11,06 por ciento son personas con el diagnóstico de sordo-ceguera, que constituyen prioridad en los requisitos de inclusión y el cinco por ciento tiene otras discapacidades asociadas, expresó.

El profesor subrayó que en el hospital pediátrico Marfán, en la capital, donde se atienden a los niños con esas incapacidades se trabaja en la creación del Centro de Atención a la Discapacidad Auditiva e Implantes Cocleares.

La instalación, que también incluye cirugías complejas del oído, está prevista cuente con 18 camas y tecnología de avanzada para la atención a las personas candidatas a un implante coclear, integrado a una red de servicios regionales para la programación en Villa Clara, Granma, Camagüey y La Habana.

También a nivel provincial para la rehabilitación logopédica, a la cual se integran especialistas de salud y educación, logofoniatras, ORL, audiólogos, entre otros, lo que ha permitido incluir en la enseñanza regular y ya 17 incorporados a la vida laboral, anunció Paz.

Por el reconocimiento a nivel mundial fue creado en Cuba el grupo Iberoamericano de Implantes Cocleares, durante el primer congreso de esa especialidad y ciencias Afines, efectuado en La Habana.

ESPAÑA: La costosa batalla contra el silencio Padres de sordos piden a la Sanidad pública que asuma el coste del doble implante

Teresa López Pavón – El Mundo.- El despertar de un niño sordo al sonido es todo un espectáculo. La plataforma de vídeos en Internet Youtube tiene decenas de grabaciones disponibles que reflejan muy bien ese momento, tan importante en la vida del bebé y tan emotivo para sus padres: los ojos de los niños se agrandan, las caras reflejan la sorpresa. Algunos lloran porque el estímulo les pilla por sorpresa. Miguel vomitó de la impresión sobre las faldas de sus médicos. Para los niños es el comienzo de una nueva relación con el mundo. Para las familias, una primera victoria en una larga batalla que exige mucho sacrificio y un elevado coste económico.

Con ocasión del Día Mundial del Implante Coclear, las familias reclaman a la administración que se haga cargo del coste íntegro del doble implante coclear, que ahora mismo está fuera de las prestaciones de la sanidad pública, con contadas excepciones, como es el caso de Extremadura.

“Necesitamos los dos oídos para percibir con nitidez el lenguaje; para orientarnos en el espacio; para desenvolvernos con total autonomía, explica Beatriz Sánchez, madre de Miguel y de Luisa, ambos sordos de nacimiento. “Pero la administración tan sólo asume el coste y la implantación de una prótesis. La segunda tiene que correr a cargo de las familias. Y estamos hablando de un precio medio de 30.000 euros”.

Para explicar la importancia del doble implante, la madre de Miguel y Luisa recurre a una comparación: “Imaginemos que la sanidad pública se negara a operar una pierna rota porque el paciente tiene la otra intacta; o que renunciara a salvar un ojo tras un accidente, porque considere que, estando el otro sano, para qué vamos a gastar dinero en el segundo. Pues eso es lo que hace con los sordos: los condena a recibir un tratamiento sólo a medias, que dificultará su integración plena, si no tiene los medios económicos para costear una segunda intervención”.

¿Qué es un implante coclear?

El implante coclear, el sistema más eficaz para devolverle a un niño (o a un adulto) el sentido del oído, ha sacado del aislamiento a millones de sordos en todo el mundo y les ha dado también la posibilidad de hablar. Por eso es tan importante que el niño sea trasplantado en los primeros meses de vida, en cuanto su cuerpo está preparado para soportar la intervención quirúrgica a la que tiene que ser sometido para introducir en su cabeza el sensor que, conectado a un aparato externo que se engancha en la oreja, le permite recibir y transmitir al cerebro el sonido.

Llegar hasta ese momento es duro y complicado. Para Miguel, que ahora tiene cinco años, el diagnóstico definitivo no llegó hasta los dos años, lo que retrasó su iniciación al habla y ahora requiere más apoyo terapéutico. Pero todos los niños sordos necesitan la ayuda de un logopeda para iniciarse con el lenguaje oral, incluso aunque el empleo de los implantes o de audífonos les permita oír razonablemente bien.

El precio de estar conectado

A los 30.000 euros de media que cuesta un segundo implante coclear, y que deben asumir los padres en solitario, hay que sumar el precio de los recambios. Un cable (se reponen hasta dos y tres veces al año) puede salir por unos 100 euros; una bovina cuesta 300 euros y una batería, 290 euros. Si el procesador se estropea, su reparación sale por unos 1.500 euros y, si hay que sustituirlo, cuesta 8.500 euros. Estos precios, inasumibles para la mayoría de las familias, condenan a muchos niños y adultos al silencio. En general, los gastos en los primeros cinco años desde que se activa el implante rondan los 10.000 euros.

Tres marcas distribuyen en España los dispositivos y sus recambios. Pero, en la práctica, una vez que la sanidad opta por uno de estos fabricantes, todos los recambios han de ser de la misma marca. De esta forma, no existe una competencia real y los distribuidores “se aprovechan del monopolio”, explica Mercedes, madre de un joven sordo de 22 años. Las familias de sordos reclaman también una regulación en este sentido, que establezca unos precios máximos, para evitar los abusos, y obligue a los fabricantes a garantizar el buen funcionamiento y la disponibilidad de recambios al menos durante diez años desde la compra del aparato.

‘Los sordos siguen siendo sordos’

Los sordos siguen siendo sordos incluso después de implantados. La administración tiende a considerar que, después de un implante, ya se ha solucionado la discapacidad. Pero no es así. El dispositivo exterior del implante no puede mojarse, por ejemplo. Tampoco los audífonos. Los niños, por tanto, no pueden usarlos cuando están en la piscina ni en la playa. O a la hora del baño diario. Tampoco cuando duermen. Y, si una pieza se estropea, regresan al silencio hasta que se puede reparar la avería o se sustituye esa pieza.

Las familias de los niños sordos (integradas en Sevilla en la Asociación de Padres y Amigos de Sordos, ASPAS) demandan que no se cuestionen sus derechos como discapacitados, pues es la única manera que tienen de acceder a las ayudas públicas, imprescindibles, por ejemplo, para poder escolarizarse en un centro que disponga de material y personal de apoyo. Y aprovechan la ocasión para agradecer su trabajo a quienes, más allá de las trabas personales, económicas o burocráticas, dedican todo su tiempo para intentar hacer más fácil la vida de los niños sordos, entre ellos, el jefe de la Unidad del Hospital Virgen de Valme de Sevilla, Juan Solanellas Soler.

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