Brasil 2014: La previa del Grupo B

Por: Michel Contreras


Mundial 2010. La patada brutal que no fue sancionada.

GRUPO B: España, Holanda, Chile y Australia

Toca hoy el turno al análisis del grupo B, que encuadra a los dos finalistas del Mundial anterior. Precisamente ellos, España y Holanda, salen como grandes favoritos para obtener los tickets a octavos, aunque habrá que esperar para saber si las lesiones dejan con vida a Chile, infatigable en eso de luchar cada partido. Australia, el otro convidado, es pura piedra.
ESPAÑA

España tendrá que aprender a vivir sin Puyol.

Hay dos verdades como templos en torno a La Roja en el Mundial. La primera: no hace falta revivir al pulpo Paul para saber que España es de los grandes candidatos. La otra: tampoco es preciso viajar hasta Delfos para marcar sus posibilidades con un redondel de incertidumbre.

Al festín de Brasil, la selección más exitosa de los últimos años llegará con un aura de máquina tragona, pero tendrá que convertir en corazón las tripas si pretende volver con la cabeza erguida. En su contra gravita la poderosa apuesta de las probabilidades, y también una sarta de estorbos traducidos en incógnitas y ausencias.

Dos Eurocopas y un Mundial avalan la grandeza de una generación inmensurable, tironeada por el estilo Barça y la capacidad de defender ventajas mínimas. Contrario a sus predecesores –que lo querían todo y no podían nada-, este grupo ha clavado ya tres banderillas en el lomo del toro de la gloria, y eso a la par que da abolengo, resta opciones.

En el justo minuto de escribir esta crónica, se me antoja impensable que un equipo pueda burlar por tanto tiempo el asedio, las ganas, la calidad del resto. Va por su cuarto “grande” en fila, y eso suena a delirio de náufrago en un mundo donde existen Brasil, Italia y Alemania. Sería, digámoslo con propiedad, irrespetuoso.

Más allá de los muros que levanten los rivales, la España de Vicente del Bosque deberá demoler sus propios hándicaps. Iker Casillas comparece con la deuda de minutos que nació del capricho de Mourinho. Carles Puyol no está, y ahora habrá que extrañar su actitud ganadora, su sentido de la anticipación y la melena ensortijada que salvaba los muebles en un balón por alto. Thiago Alcántara, el recambio ideal en creación, es baja por la mezquindad de una rodilla, y Diego Costa, el delantero más en forma, puede ser apartado de la cita por el muslo derecho.

Encima, el circuito de su juego ha entrado en corte a partir del cortocircuito catalán. Chupaba España de la teta estilística culé, y este año –pésima noticia para Don Vicente- hubo sequía de títulos en la entidad blaugrana. Xavi Hernández, catalogado por Valdano como “irreproducible”, conserva el arte de metrónomo que lo inmortalizó, pero se ha erosionado en lo físico. A estas horas, incluso, se informa que sufre un esguince intervertebral y estará fuera del entrenamiento una semana. Y por supuesto, si el de Tarrassa no anda bien, a España le va mal.

No obstante, hay fuerzas. Las que da la autoestima conquistada en la guerra mundialista, y también las que aportan los hombres formados en la paz aparente de las ligas domésticas. La convocatoria española se puede gastar al alarde de prescindir de la maravilla técnica de Isco o la experiencia de Arbeloa, porque tiene la despensa futbolística repleta de condumio.

Sobran nombres sonoros para cada pedazo de terreno en esta Roja. La zaga tapona con pulso italiano, el mediocampo encara e imagina, mete la pierna y sale con el balón al pie, pero (siempre hay un pero) delante se carece de knockout punch: Villa y Torres no son los de entonces, Llorente no ha gozado de confianza, Costa es duda y Negredo… ah, sí, Negredo.

Falta eficacia goleadora. Por eso es que España tan solo anotó 14 veces en las eliminatorias europeas, por las que –todo sea dicho- transitó sin apremios gracias a una defensa que únicamente fue vencida en tres oportunidades. Ya se sabe: evitar goles es menos atractivo pero tan importante como hacerlos.

Poco queda por resolver en la ecuación definitiva del equipo, que a más tardar se anunciará este dos de junio. Carvajal y Juanfran se juegan una plaza en el lateral derecho –Azpilicueta lleva la ventaja de ser ambidextro-, Iturraspe batalla contra lo imposible en el centro del campo, y habrá que ver si la confesa simpatía del DT por Cazorla es suficiente para abrirle espacio al asturiano.

De todos modos, el verdadero enigma no está ahí, sino en las decisiones tácticas del Bigotón. ¿Mantendrá la línea de la posesión y el toque en corto, o habrá un cambio a favor de la ganancia de espacios para dar rienda suelta a la velocidad y el contraataque? ¿Renunciará, dadas las circunstancias, a una escuela con epígonos visibles en la Juve de Antonio Conte, la Alemania de Joachim Low o la imponente Bélgica amenazadora de Marc Wilmots? ¿Tendrá valor para restablecer el 4-4-2 o, lo que sería más chocante, el 4-4-1-1?

Pronto sabremos. Sin embargo, le adelanto que el DT salmantino –tan venerable y comedido- sabe sacar la espada en los conventos. Que no teme. Yo lo ha ganado todo y no pueden quitarle lo ‘bailao’. Por eso hace unos días, a la pregunta de si había que preparar a España para la derrota, respondió sin melindres que “para la derrota no se prepara uno”.

Convocados

Porteros: Iker Casillas (Real Madrid), Pepe Reina (Nápoles/ITA), David de Gea (Manchester United/ENG). Defensas: Dani Carvajal y Sergio Ramos (ambos del Real Madrid), Gerard Piqué y Jordi Alba (ambos del FC Barcelona), César Azpilicueta (Chelsea/ENG), Juanfran (Atlético de Madrid), Javi Martínez (Bayern Múnich/GER), Raúl Albiol (Nápoles/ITA), Alberto Moreno (Sevilla). Volantes: Sergio Busquets, Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Cesc Fábregas (todos del FC Barcelona), Xabi Alonso (Real Madrid), Ander Iturraspe (Athletic Bilbao), David Silva (Manchester City/ENG), Santi Cazorla (Arsenal/ENG), Koke (Atlético Madrid), Juan Mata (Manchester United/ENG). Delanteros: Diego Costa y David Villa (ambos del Atlético de Madrid), Álvaro Negredo y Jesús Navas (ambos del Manchester City), Pedro Rodríguez (FC Barcelona), Fernando Llorente (Juventus/ITA), Fernando Torres (Chelsea/ENG).

HOLANDA

Van Persie le pone dinamita al ataque naranja.

En materia de fútbol, Holanda no es segunda de nadie… aunque siempre lo haya sido. La eterna subcampeona (1974, 1978 y 2010) pasó como una tromba por las clasificatorias, donde fue la selección que más puntos sumó junto con Alemania (28), incluida una goleada exuberante de 8-1 sobre Hungría.

Dirigida desde el banquillo por Louis van Gaal, la lista previa de la Oranje trae a ocho futbolistas que llegaron a la final de hace cuatro años en Sudáfrica, mas prescinde de elementos harto conocidos como Gregory van der Wiel, con tendinitis, y Maarten Stekelenburg, Johnny Heitinga y Joris Mathijsen.

Ello, empero, no implica una renovación en las filas de los Países Bajos (que dicho sea de paso, es el nombre oficial de aquellas tierras). El peso de la escuadra que lidiará en Brasil lo llevarán los veteranos, hambrientos de conquistas y reunidos en torno al carácter de Robin van Persie. Son los casos, digamos, de Nigel de Jong, Wesley Sneijder, Rafael van der Vaart, Dirk Kuijt, Arjen Robben y Klaas-Jan Huntelaar.

Avergonzado en la primera ronda de la última Eurocopa, el grupo quiere recuperar su nombradía. Cierto es que las recientes prestaciones de Sneijder no son halagüeñas, cierto es también que la lesión de Kevin Strootman privó a la plantilla de una carta de triunfo en la zona de volantes, pero la esperanza no se pierde cuando tienes al ya recuperado Van Persie –vaya golazo acaba de marcarle a Ecuador- y al exquisito Robben, quien deshoja laterales izquierdos con una facilidad casi otoñal.

La mayor novedad de la escuadra, eso sí, no es el peligro que genera Jeremain Lens por el sector izquierdo, ni la presencia de una zaga novel integrada por Daryl Janmaat, Ron Vlaar, Bruno Martins y Daley Blind. La mayor novedad, y lo mejor de todo, es que el equipo se ha reconciliado con su fútbol, una vez despedido el especulativo Bert van Marwijk y entronizado nuevamente al patriarca Van Gaal, que si bien fracasó antes rumbo al Mundial de 2002, es un hombre que sabe respetar los principios no escritos del juego.

El ex técnico del Barcelona FC y el Bayern de Múnich ha dicho que su escuadra adoptará un sistema 5-3-2 en el Mundial, característico de la vieja escuela holandesa. Dicho dibujo puede modificarse en cualquier momento de los choques, pero será el que prime en el desempeño de la Oranje debido a tres razones: “la lesión de Strootman, el hecho de que no tenemos demasiados marcadores de punta izquierdos, y que quiero jugar en el Mundial con un mínimo de tres creadores”, dijo el entrenador.

La propuesta es, a todas luces, arriesgada. Tanto como lo merece una afición que se sintió burlada en el ciclo precedente, una vez que el resultadismo pudo más que la tradición, las normas de comportamiento en el terreno y el buen gusto del modo holandés de interpretar el más universal de los deportes.

Convocados

Porteros: Jasper Cillessen (Ajax), Tim Krul (Newcaste United/ENG), Michel Vorm (Swansea City/ENG), Jeroen Zoet (PSV). Defensas: Patrick van Aanholt (Vitesse Arnhem), Daley Blind (Ajax), Daryl Janmaat (Feyenoord), Terrence Kongolo (Feyenoord), Bruno Martins Indi (Feyenoord), Karim Rekik (PSV), Joël Veltman (Ajax), Paul Verhaegh (Augsburgo/GER), Ron Vlaar (Aston Villa/ENG), Stefan De Vrij (Feyenoord). Volantes: Jordy Clasie (Feyenoord), Leroy Fer (Norwich City/ENG), Jonathan De Guzmán (Swansea City/ENG), Nigel de Jong (Milan/ITA), Wesley Sneijder (Galatasaray/TUR), Tonny Vilhena (Feyenoord), Rafael van der Vaart (Hamburgo/GER), Georginio Wijnaldum (PSV). Delanteros: Jean-Paul Boëtius (Feyenoord), Memphis Depay (PSV), Klaas-Jan Huntelaar (Schalke 04/GER), Dirk Kuijt (Fenerbahçe/TUR), Jeremain Lens (Dinamo Kiev/UKR), Robin van Persie (Manchester United/ENG), Arjen Robben (Bayern Múnich/GER), Quincy Promes (FC Twente).

CHILE

La ilusión chilena pasa por la recuperación de Vidal.

Jorge Sampaoli se encargó del banquillo chileno en el momento que la nave hacía, más que aguas, alcoholes. Los viejos fantasmas de la indisciplina habían vuelto a tomar el control en el seleccionado, y el problema tocó fondo cuando varios jugadores llegaron retrasados y ebrios a la concentración para un partido clasificatorio versus Uruguay, que castigó el relajo con un 4-0 contundente.

En verdad, Chile había comenzado bien las eliminatorias de la CONMEBOL, tras obtener una docena de los 18 puntos iniciales. Pero entonces, en medio del caos, cayeron tres derrotas sucesivas, y eso marcó el final de ciclo para el argentino Claudio Borghi. Sampaoli reemplazó a su compatriota, resbaló en el estreno ante Perú, y a seguidas encarriló un invicto en seis encuentros, con cinco victorias y un empate.

La fórmula del éxito fue similar a la que predicó en la misma escuadra el Loco Bielsa, quien había llevado la batuta en Sudáfrica, año 2010: orden, seriedad, mucha posesión, línea de tres en defensa y pressing agobiante.

Así, con la misma columna vertebral y un ideario parecido al de hace un cuatrienio, saltará el grupo a los estadios brasileños. Siempre en busca del gol, siempre sin miedo al gol. No por gusto gozó de la segunda delantera más efectiva (29 goles), pero tuvo también la defensa más sufrida entre los clasificados directos de la zona sudamericana (25).

Por desgracia, los golpes del destino se están cebando en Chile. Unas horas después de que el técnico dijera que prescindía de los preseleccionados Gustavo Canales, Esteban Paredes y Enzo Endía, saltó la noticia de que el mediocampista Matías Fernández, de la Fiorentina, se perdería el Mundial por causa de un tobillo lastimado.

La pérdida es muy dura, y podría agregársele próximamente la de Arturo Vidal, operado hace poco del menisco de su rodilla derecha. Si el volante de la Juventus no se recupera a tiempo, la selección quedará casi descabezada, dependiente en exceso de alguna individualidad de su estrella azulgrana Alexis Sánchez. Porque hay otras figuras importantes en la tropa (Claudio Bravo, Gary Medel, Jorge Valdivia y los más jóvenes Marcelo Díaz y Jean Beausejour), pero ninguna alcanza a clausurar el hueco que dejaría la ausencia del Guerrero Vidal.

Convocados

Arqueros: Claudio Bravo (Real Sociedad, España), Johnny Herrera (Universidad de Chile), Cristopher Toselli (Universidad Católica), Paulo Garcés (O’Higgins, Chile). Defensas: Gary Medel (Cardiff City FC, Inglaterra), José Rojas (Universidad de Chile), Eugenio Mena (Santos FC, Brasil), Gonzalo Jara (Nottingham Forest FC, Inglaterra), Marcos González (Unión Española). Volantes: Arturo Vidal (Juventus FC, Italia), Mauricio Isla (Juventus FC, Italia), Marcelo Díaz (FC Basilea, Suiza), Francisco Silva (Osasuna, España), Rodrigo Millar (CSD Atlas, México), Pedro Pablo Hernández (O’Higgins), Felipe Gutiérrez (FC Twente, Holanda), José Pedro Fuenzalida (Colo Colo), Carlos Carmona (Atalanta, Italia), Jean Beausejour (Wigan Athletic, Inglaterra), Charles Aránguiz (Internacional de Porto Alegre, Brasil), Miiko Albornoz (Malmo FF, Suecia). Delanteros: Alexis Sánchez (FC Barcelona, España), Eduardo Vargas (Valencia CF, España), Jorge Valdivia (Palmeiras, Brasil), Mauricio Pinilla (Cagliari, Italia), Fabián Orellana (Celta Vigo, España).

AUSTRALIA

Cahill, el dios de Australia.

Los Socceroos irán a su tercera Copa sucesiva –segunda desde que decidieron eliminarse por la Confederación Asiática-, y como es de suponer, en sus chamarras llevarán otra vez la invisible etiqueta de Cenicienta del grupo.

No importa que haya un técnico nuevo, el ídolo local Ange Postecoglu. Ni siquiera interesa que el equipo se nutriera de mucha sangre fresca, incluyendo en la lista provisional a elementos de los que se escribe y habla bien como Ben Halloran, Oliver Bozanic, Bailey Wright, Josh Brillante, Adam Taggart o Massimo Luongo.

Un milagro es lo único que puede salvar a los Canguros. Al DT no le tembló el pulso para sacar de nómina al viejo capitán Lucas Neill, ni le sacaron muecas las salidas del arquero Mark Schwarzer y los reconocidos Harry Kewell o Brett Emerton. Ha movido las piezas cuanto pueden ser movidas, pero ello no es bastante.

La selección alcanzó su billete mundialista luego de derrotar de modo agónico a Irak, 1-0 y a través del suplente Joshua Kennedy. Es más: antes de eso debió revertir una arrancada horrible donde apenas se apuntó cinco unidades de 12 posibles. Y todo eso, compitiendo contra escuadras tan poco cotizadas como Omán y Jordania.

Armas tiene muy pocas esta Australia, a menos que sobrevaluemos la voluntad para correr sin dar ni pedir agua, ensayando una y mil veces los escasos argumentos ofensivos del conjunto. Digamos, uno y otro contragolpe, o también dos montones de centros buscando a Brett Holman y las llegadas por sorpresa de Tim Cahill, la bujía indiscutible.

¿Que a qué van los Socceroos a la Copa del Mundo? Visto el caso de que su llave es harto complicada, para ellos se trata de ganar experiencia y nada más. Pasados los años, colorados de tanto orgullo en las mejillas, les dirán a sus nietos que en junio de 2014, del otro lado del mar, ellos jugaron contra el campeón y el subcampeón del universo.

Convocados

Porteros: Mark Birighitti (Newcastle Jets), Eugene Galekovic (Adelaide United), Mitch Langerak (Borussia Dortmund), Mat Ryan (Club Brugge). Defensas: Josh Brillante (Newcastle Jets), Jason Davison (Heracles Almelo), Ivan Franjic (Brisbane Roar), Curtis Good (Dundee United), Ryan McGowan (Shandong), Matthew Spiranovic (Western Sydney Wanderers), Alex Wilkinson (Jeonbuk), Luke Wilkshire (Dynamo Moscow) y Bailey Wright (Preston North End). Volantes: Oliver Bozanic (Luzern), Mark Bresciano (Al Gharafa), Ben Halloran (Fortuna Dusseldorf), James Holland (Austria Vienna), Mile Jedinak (Crystal Palace), Massimo Luongo (Swindon Town), Matt McKay (Brisbane Roar), Mark Milligan (Melbourne Victory), Tommy Oar (Utrecht), Tom Rogic (Melbourne Victory), Adam Sarota (Utrecht) y Dario Vidosic (FC Sion). Delanteros: Tim Cahill (New York Red Bulls), Josh Kennedy (Nagoya Grampus), Mathew Leckie (FSV Frankfurt), Adam Taggart (Newcastle Jets), James Troisi (Melbourne Victory).

LA FRASE FUTBOLERA DE HOY

Jorge Valdano, ex futbolista y entrenador argentino:

“También al fútbol lo atacó el bacilo de la eficacia y hay quien se atreve a preguntar para qué sirve jugar bien. Resulta tentador contar que un día osaron preguntarle a Borges para qué sirve la poesía y contestó con más preguntas: ¿Para qué sirve un amanecer? ¿Para qué sirven las caricias? ¿Para qué sirve el olor del café? Cada pregunta sonaba como una sentencia: sirve para el placer, para la emoción, para vivir”.

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