Los topes atléticos de la temporada

Por Roberto Benigno
El joven catarí Mutaz Essa Barshim.El joven catarí Mutaz Essa Barshim superó la barrera de los 2,40 en cuatro ocasiones durante el año.

El panorama del salto de altura cubano, otrora glorioso con Javier Sotomayor o Ioamnet Quintero, es ahora un cuadro descolorido donde la gran incógnita consiste justamente en saber si alguien será capaz de echar abajo el record universal del Príncipe.

Tan mal andamos ahora mismo en el evento, que nuestros únicos atletas incluidos en el escalafón 2014 –todos ellos sumamente rezagados de los puestos de vanguardia- son Raudelis Rodríguez (2,22 metros) y Sergio Mestre (2,20) entre los hombres, y Daniellys Dutil (1,86), Lesyanis Mayor (1,85) y Yorgelis Rodríguez (1,84) en el caso de las féminas.

A nivel planetario la situación es harto diferente. Tanto, que este año la barrera de los 2,40 fue superada en una docena de ocasiones, con destaque para el joven catarí Mutaz Essa Barshim (2,43-2,42-2,41-2,41).

No obstante, otros dos competidores se postulan también como fuertes candidatos a la gloria del Soto: el ucraniano Bohdan Bondarenko (2,42) y el veterano ruso Ivan Ukhov (2,41), sin que ello implique descartar las opciones del canadiense Derek Drouin (2,40) y Andriy Protsenko, de Ucrania (2,40).

Por su parte, en el sector femenino todo ha quedado en manos de la experiencia, como lo prueba el hecho de que las únicas en rebasar el tope de 2,01 fueron la rusa Anna Chicherova y la española Ruth Beitia, de 32 y 35 abriles, respectivamente.

Otra con abundante carretera, la estadounidense Inika McPherson, se juntó con la curtida Blanka Vlasic y Maria Kuchina (Rusia), para completar junto a las anteriores el quinteto de las mujeres que vencieron los dos metros en la temporada.

Y ya que hablamos de saltos verticales, repasemos lo acontecido en la garrocha, donde, para colmo de males, el que fuera medallista plateado en Daegu 2011 solo incluyó una marca en el ranking, discreta por demás (5,50).

Aquí el predominio casi total lo ejerció el francés Renaud Lavillenie, dueño de cuanto puede ganarse en la especialidad, quien firmó los seis brincos más altos del período (5,93-5,92-5,90-5,90-5,87-5,83).

Por fortuna, para Cuba aparece un oasis en la pértiga femenina, en la que Yarisley Silva pudo colar ocho registros en el listado anual de la IAAF, dos de los cuales (ambos de 4,70) entraron en el selecto club del Top Ten.

Eso, pese a que no fue la mejor campaña de la subcampeona olímpica, que esta vez debió ceder en su particular porfía con la brasileña Fabiana Murer (4,80-4,76-4,72), e igualmente se vio relegada por la estrella estadounidense Jennifer Suhr (4,71-4,71-4,70), titular en Londres 2012.

En la próxima entrega de los escalafones del año revisaremos las pruebas de lanzamiento del disco e impulsión de la bala.

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