Campeonato Panamericano de Cheerleading: ¿Mucho ruido y pocas nueces?

Por Harold Iglesias Manresa

Cheerleading en CubaEl elenco de cheerdance cubano ganó el título.

Por un momento pensé que estaba en el Staples Center de Los Ángeles o en el AT & T Center de San Antonio, deleitándome con las coreografías de las cheerleaders en el intermedio de un juego de los play off de baloncesto de la NBA, pero no.

Sencillamente estaba sentado en una butaca de la Ciudad Deportiva y las acrobáticas ejecuciones de los elencos inscritos en el IV Panamericano de Cheerleading constituían el centro de mi atención.

De inicio me pareció algo así como bailar en casa del trompo. No solo a mí, en alguna medida incluso hasta a los coreógrafos y entrenadores del patio, quienes desde inicios de septiembre prendieron el turbo en función de lograr montar rutinas que al menos estuviesen a la altura de la competición regional, pues Cuba estaba desprovista de todo referente respecto a la sui géneris disciplina deportiva, cuya primera huella de promoción y conocimiento oficial en nuestro país data solamente de hace tres años.

Panamericano de cheerleading

Equipo japonés invitado al IV Panamericano de Cheerleading de La Habana

De ello dio fe Michael Maique Torres, entrenador y coreógrafo del elenco de cheerdance antillano que se alzó con el título de dicha modalidad sobre su similar de Perú: “Nuestros dos equipos comenzaron a prepararse aprovechando como elemento esencial la gracia y el ritmo, combinado con la música cubana y la explosividad de las integrantes del conjunto, además de explotar las posibilidades acrobáticas de las chicas, en su mayoría pertenecientes a la escuela nacional de gimnasia rítmica y miembros de la compañía Acro-Danza.

“Carecíamos de formación y experiencia previa alguna sobre el cheerdance. Una minuciosa investigación y el trabajo con la visualización de videos nos condujeron hasta aquí”.

Lo cierto es que el cheerleading deportivo, pese a hallar su génesis en el porrismo estadounidense, difiere de este: consta de elementos de acrobacia, combinados con la expresión corporal y artística, y la danza.

La finalidad competitiva de las rutinas montadas lo convierte en una disciplina rectorada por La Federación Internacional de Cheerleading, que a su vez pertenece a la Federación Mundial de Baile Deportivo, reconocida por el Comité Olímpico Internacional desde 1979. En 2013 se incluyó en el programa de los Juegos Mundiales celebrados en Cali, Colombia.

Orígenes

Por muy contradictorio que parezca, el cheerleading fue en sus albores una práctica masculina. El graduado por Princeton Thomas Peebles introdujo la idea de la animación para incitar al público de la Universidad de Minnesota.

Sin embargo, no fue hasta 1898 que Johnny Campbell, estudiante de Minnesota, dirigió a la multitud cantando “Rah, Rah, Rah! Sku-u-mar, Hoo-Rah! Hoo-Rah! Varsity! Varsity! Varsity, Minn-e-So-Tah!”, haciendo de Campbell el primer animador el 2 de noviembre de 1898.

Este fue un intento de hacer que los aficionados animaran a su equipo en las competiciones deportivas. Aunque en la actualidad se estima que alrededor del 90% de los cheerleaders son mujeres, la animación comenzó como una actividad típicamente masculina.

Según se extendía la práctica, las féminas asumieron el protagonismo. Un elemento importante de la transformación era la escasa disponibilidad y presencia de la mujer en otras disciplinas. Hacia la década de 1950, la mayoría de las escuelas estadounidenses contaban con elencos de cheerleaders como aderezo de casi todo espectáculo deportivo.

El plato fuerte capitalino

En el coliseo habanero hubo de todo: desde la captura in extremis de una chica ecuatoriana en el aire, y por fortuna el evitar su estrepitoso impacto en el tabloncillo, hasta la milimétrica limpieza y elevada complejidad del quinteto invitado japonés, dando otra muestra de la disciplina y calidad de la cultura oriental cuando se propone abrirse camino en cualquier arista de la vida.

Panamericano de cheerleading

Ecuador ganó el título por países.

Justamente los Haws ecuatorianos se robaron los cintillos y las exclamaciones del público presente con el título por naciones y los cetros en el quinteto mixto, pareja -donde ocuparon las dos primeras plazas- y grupo mixto, rendimiento válido para retener su corona de la pasada edición del Campeonato Panamericano.Colombia venció en las modalidades de quinteto femenino y grupo para damas, al presentar una de las coreografías más ovacionadas. Los policías, con integrantes de disímiles edades y vestuario vistoso, deleitaron con sus formaciones, desplazamientos sobre el tapiz, saltos acrobáticos y acople. La representación de casa también ancló segunda en el grupo femenino de una justa que contó con el concurso de Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela, con Japón y Alemania en calidad de invitadas.

Luis Salazar, presidente de la Federación Panamericana de Cheerleading, explicó que el certamen puso en disputa  tres cupos para el próximo Campeonato Mundial, que acogerá Berlín en 2015.

A propósito de la cita del orbe y la posible presencia de Cuba, ahondó: “Los elencos cubanos tienen muy buena base en la gimnasia, pues desde edades tempranas los niños la practican, cuestión vital para el desarrollo posterior en este deporte. El aspecto técnico pueden aprenderlo y entrenarlo, pero en Cuba tienen algo esencial para el cheerleading: el ritmo y la parte coreográfica.

Para ustedes será muy fácil sobresalir rápidamente en el cheerdance, que es una mezcla del baile con porrismo. Estoy seguro de que lo conseguirán y de que contaremos con un equipo de Cuba en el Campeonato Mundial de Berlín 2015”.

Para obtener buenas calificaciones en el cheerleading deportivo, además de la originalidad de la coreografía y la puesta en escena, es necesario conjugar varios factores, como elementos gimnásticos, acrobáticos, grandes pirámides, alzadas, lanzamientos… pero todo ello priorizando la protección de los atletas.

El IV Panamericano de Cheerleading de La Habana, quizás por el “aura” especial que posee la ciudad, y la expectativa por ver danzar a nuestros conjuntos, contó con la venia del japonés Setso Nakamura, presidente de la Federación Internacional de Cheerleading (IFC), quien dijo sentirse como en casa por la calidez del país y su gente.

Muchos asistieron al coliseo -confieso que ese fue uno de mis móviles-, en busca de porristas voluptuosas, de cuerpos dibujados a mano, gracia ilimitada y sonrisa perenne. La realidad fue otra, amén de que la complacencia estuvo. Mucho terreno le queda por recorrer a la disciplina, no solo en Cuba… Confiemos en que las próximas ediciones tengan más nueces que ruidos

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