Trump incluye a #Venezuela en lista de naciones que posiblemente sean atacadas por #EEUU

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El 11 de agosto recién pasado el president Donald Trump amenazó con una intervención militar contra Venezuela. “No voy a descartar la opción militar”, declaró Trump a los periodistas en Bedminster, Nueva Jersey. “Se trata de nuestra vecina. Nosotros estamos por todo el mundo y tenemos tropas por todo el mundo, en lugares que están muy pero muy lejos. Venezuela no está muy lejos y su pueblo está sufriendo y está muriendo. Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una posible opción militar si es necesario”, explicó. Esta es una inesperada y dramática escalada en la respuesta de Washington a la crisis política interna de Venezuela.

Venezuela se está deslizando hacia una agitación desgarrada por el hambre extendida, la hiper inflación y la violencia callejera. La situación se ha agravado aún más luego que fuerzas de oposición robaron armamento de una base militar luego que la autoridad pasó desde un congreso dominado por la oposición a un nuevo cuerpo legislativo. Diecisiete países denunciaron la inauguración de la nueva y todopoderosa asamblea nacional constituyente leal al presidente Maduro, pero muchos países latinoamericanos tales como Cuba, la República Dominicana, Nicaragua, El Salvador y Bolivia apoyan al gobierno de Maduro y reconocen al cuerpo legislativo elegido el 4 de agosto recién pasado. A pesar de la diferencia de opiniones, ningún estado latinoamericano en ningún momento ha mencionado el uso de la fuerza como una opción.

Desde que Trump asumió el poder, su gobierno ha estado ejerciendo presión sobre Venezuela. Anteriormente, funcionarios de su gobierno han dicho que “todas las opciones están sobre la mesa” para castigar a Maduro y su gobierno, incluyendo prohibiciones contra la importación y exportación de petróleo venezolano o sanciones contra la petrolera estatal PDVSA.

El gobierno norteamericano ha criticado las medidas que Maduro ha tomado para consolidar su poder tildando a la recientemente elegida asamblea nacional constituyente como “ilegítima” y describiendo al presidente venezolano como un “dictador”. Luego de la votación para establecer la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a treinta venezolanos incluyendo al presidente Maduro congelándoles sus activos en Estados Unidos, prohibiéndoles viajar hacia allá y prohibiendo a los ciudadanos norteamericanos hacer negocios con Venezuela.

El presidente Trump se ha negado a hablar por teléfono con el presidente venezolano Nicolás Maduro hasta que “se restablezca la democracia”. Los medios corporativos contribuyen a instigar sentimientos contra el gobierno venezolano. Un editorial del Boston Globe titulado “No Dejen que la Democracia Muera en Venezuela” dice lo siguiente: “Las sanciones impuestas hasta ahora no están funcionando. Estados Unidos y el resto del mundo, deben enviarle a Maduro el mensaje en el sentido que ellos no le van a permitir que secuestre la democracia en su propio país.”

La fuerza expedicionaria de la Infantería de Marina es la única que podría enviar semejante mensaje.

El Pentágono dijo estar listo para apoyar los esfuerzos para proteger a los ciudadanos norteamericanos y a los intereses nacionales de Estados Unidos. EE.UU. tiene una larga historia derrocando gobiernos en América Latina con los militares y la CIA operando entre bastidores. El vicepresidente visitó Colombia, Argentina, Chile y Panamá entre el 13 y el 18 del corriente. El viaje fue una ocasión para anunciar otras medidas contra Venezuela e incrementar el apoyo para futuras acciones.

¿Por qué Venezuela? Después de todo, América Latina no parece estar encabezando la lista de prioridades del gobierno norteamericano. En el mes de junio pasado el Secretario de Estado Rex Tillerson, evitó una crucial reunion de la Organización de Estados Americanos, OEA dedicada a la situación de Venezuela. En cambio el Secretario se ocupó de la misión de aflojar las tensiones en el Golfo Pérsico.

Venezuela no es Siria, no existe ahí una guerra civil y no hay refugiados huyendo en masa fuera del país. Tampoco se trata de Corea del Norte o Irán. No existen planes para desarrollar potencialidades nucleares. El presidente Maduro todavía cuenta con un apoyo considerable.

El país está dividido, no todos los venezolanos están dispuestos a saludar a tropas norteamericanas como libertadoras y algo que es muy importante –los gobiernos latinoamericanos que criticaron al presidente Maduro no serían capaces, por razones políticas, de unirse en abierto apoyo a una intervención militar norteamericana.

En cambio, la tasa de aprobación del desempeño del presidente Trump está en descenso y él necesita hacer algo para contrarrestar la tendencia. Según un sondeo de la Universidad de Quinnipiac, solo un 33 por ciento de los electores norteamericanos dijeron que aprobaban el desempeño de Trump en su gestión, mientras que el 61 por ciento dijo que lo reprobaban. Bajó un porcentaje de siete puntos desde el 40 por ciento que recibió en un sondeo similar realizado a fines del mes de junio. Durante el mismo mes el 84 por ciento de los republicanos encuestados dijo que aprobaba la gestión de Trump. Sin embargo, de acuerdo con el ultimo sondeo el apoyo del mismo grupo descendió a un 76 por ciento.

Otras encuestas también indican que las tasas de aprobación están decayendo. Justamente otro presidente recién elegido que ha obtenido una tasa de aprobación por debajo del 50 por ciento en este tramo de su presidencia, desde que se iniciaron los sondeos modernos, fue Bill Clinton cuya tasa de aprobación fue del 44 por ciento en ese tramo el año 1993.

El presidente norteamericano está siendo asaltado desde varios frentes. Ahora como entonces, los llamados para una acusación constitucional se han hecho públicos. Los conservadores ya comienzan a susurrar: “Presidente Pence”.

Breves y exitosas intervenciones militares en el exterior son la vía para mejorar los indices de aprobación. Hubo un alza en la popularidad de Trump luego del ataque con misiles crucero en Siria que fue ordenado el día 7 de abril. Lo mismo ocurrió cuando la “madre de todas las bombas” fue utilizada el 13 de abril pasado contra los militants del Estado Islámico en Afganistán.

Con posterioridad a la elección el presidente Trump declaró que él evitaría las intervenciones en conflictos exteriores. En vez de invertir en guerras, invertiría dinero para reconstruir la envejecida infraestructura de Estados Unidos: carreteras, puentes y aeropuertos. Pero abrirse paso hacia la popularidad a punta de bombardeos es una tentación difícil de resistir. De tal modo que Venezuela se une a la lista de países como Corea del Norte e Irán que podrían ser atacados en cualquier momento por Estados Unidos.

 

 

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