Bill, el cubano: El hombre más longevo de la caravana Pastores por la Paz

Por: Onelia Chaveco

A Bill Hill, un estadounidense de 73 años que ha visitado Cuba en 35 ocasiones, de ellas 28 como integrante de la Caravana Pastores por la Paz, le llaman Bill, el Cubano.

Cuando le entrevisto me doy cuenta que ha visitado más lugares en esta Isla caribeña que algunos de mis coterráneos, porque él habla con vastos conocimientos sobre Guantánamo o Santiago de Cuba, como de La Habana y Pinar del Río.

Bill es un veterano de guerra devenido defensor de la Paz. “A mí me enviaron a Vietnam a matar personas inocentes cuando era un jovencito, y ahora me prohíben venir a la Antilla Mayor a ayudar a las personas”,  fue su reclamo espontáneo.

¿Pero cómo ha sido el cambio de un Bill guerrerista a pacifista? Pregunto a este anciano, quien ha plantado frutales y granos en tierras de Cienfuegos, durante un intercambio con campesinos.

“Cuando regresé de la guerra me volví alcohólico y drogadicto por el estrés posbélico que me quedó de esos años duros de vida militar, en las selvas, alejado de mi familia. Mucha gente en Estados Unidos que estaban en contra de ese conflicto me lanzaba huevos. Fue muy feo.

“ Yo crié a dos hijas  solo. Hoy, July tiene 34 años  y Janet, 29. Pero como consumía estupefacientes, tuve muchos problemas. Mi hija mayor, con ocho años entonces,  me dijo: Papá  si sigues consumiendo eso y te mueres quien nos va a cuidar”.  Entonces fui a una cabaña con ellas y permanecí  allí tres meses,  cuando salí dejé todo eso a un lado. No más drogas.

“Si no escucho a mi hija, yo estuviera muerto.  Figúrate, cada día en EE.UU. mueren 22 veteranos de guerra por causa del estrés y porque se dan a la bebida y a la droga. Luché entonces para que mis hijas  crecieran y no vivieran lo que yo viví.

“La primera vez que contacté con Pastores por la Paz, quería enviar cámaras de bicicletas a Cuba, y tuve que poner esos aditamentos en cajas, ponerles etiquetas, y pagar 600 dólares para transportarlas a Tampico.

“Yo no tenía pasaporte, pero no podía quedarme tranquilo porque un grupo de caravanistas estaba haciendo huelga de hambre, y entonces 10 días antes de que concluyera el ayuno,  Lucius Walker me propuso venir. No conocía nada de Cuba, solo me habían dicho cómo ponían a las personas contra un muro y los fusilaban, esas mentiras son las que nos enseñan allá en Estados Unidos.

“Sabíamos que traer una caravana a la ínsula era difícil, por lo que hicimos amistades en México y  en 1993 por Tampico pudimos enviar  96 vehículos en barco; además,  medicina, sillas de ruedas, muletas, bastones, máquinas para rayos X, computadoras y muchas cosas.

“En ese mismo año hubo una huelga de hambre durante ocho días dentro de un ómnibus escolar, y en el 98 también estuvimos en huelga por cuatro jornadas para que dejaran pasar las computadoras y asistencia médica a Cuba.

“Entre 1993 y 2011 hemos traído unas 400 toneladas de ayuda, pero esa asistencia no era la parte importante, porque era solo una gota de lo que este país necesita, lo significativo era atraer a las personas americanas y alinearlas a la causa de lucha contra el bloqueo.

“En 2010 perdimos a Lucius, y su hija Gail Frances Walker tomó las riendas, y algunos hicimos los compromisos para nunca dejar de trabajar por Cuba.

“Estamos aquí ahora 34 caravanistas pero representamos a miles de personas que se solidarizan con esta Isla, cuyo pueblo es el único en el mundo que sabe distinguir y separar el accionar del gobierno norteamericano del papel solidario de muchas personas en esa nación.

“Luego de tantos años de solidaridad con La Habana yo siento que esto es lo más importante que he hecho. La mitad de la caravana es la primera vez que viene y la mitad son personas jóvenes. Nosotros los preparamos para que  cuando no estemos los más viejos, tenga continuidad nuestra labor”.

Este hombre flaco y alto cual Quijote, dedicó 28 años a conducir camiones y ahora enseña a los niños como arreglar bicicletas.

Finalmente me aclara:  “Me dicen el Cubano porque, además de recorrer casi toda esta isla,  considero esta tierra como mi casa, y a ustedes, mi pueblo”.

(Tomado de ACN)

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